Paúles se proclama campeón de la segunda regional
Paúles 53 - CD Aurrera Ondarroa 57
Concluye la primera temporada de nuestro equipo de una manera inmejorable en el plano deportivo al obtener el título de campeón de la categoría, en una hazaña sin igual que, no albergo la menor duda, será recordada por generaciones venideras y plasmada en largometrajes con sus correspondientes secuelas y precuelas.
La buena labor realizada por el equipo a lo largo del mes de mayo nos permitía afrontar este último fin de semana de competición conscientes de que una victoria el sábado en casa ante Congelados J.Picazo nos otorgaba matemáticamente el campeonato y convertía el partido de ayer domingo en un mero trámite, al menos para nosotros. A pesar de ello, el equipo pareció saltar al campo sumido en el estado de empanada mental del que ha venido haciendo gala en los primeros cuartos de los últimos partidos. La eficacia defensiva que tanto rédito nos ha proporcionado esta temporada volvió a brillar por su ausencia, además de hacer acto de presencia la misma inoperancia ofensiva de hace una semana en Gaztelueta. Afortunadamente, los cambios introducidos lograron invertir la situación, por lo que se consiguió llegar al final del primer cuarto con tablas en el electrónico.
En esta ocasión, el equipo no esperó más allá del inicio del segundo cuarto para reencontrarse con su mejor versión y sacar a relucir todo su potencial, lo que permitió llegar al final del tercer cuarto con el partido virtualmente solventado. Sin embargo, es en este tipo de situaciones en las que el equipo parece sufrir algún tipo de patología a causa de la cual se ve incapacitado para encadenar dos ataques seguidos sin que los individuos que presencian el partido desde fuera del campo tengan la sensación de que han adquirido boletos para presenciar el último espectáculo de Txirri, Mirri eta Txiribiton. Calificar los últimos 5 minutos del último cuarto como de "minutos de la basura" es concederle al final del partido un calificativo eufemístico que bajo ningún concepto se merece. Como se ha indicado previamente, el resultado final de 71-41 hacía campeón a nuestro equipo, por lo que los miembros del mismo eran libres de salir a celebrar la consecución del ascenso y del campeonato por las calles de la ciudad sin preocuparse en demasía por el ya intrascendente partido del día siguiente, aunque sí con el temor de sufrir un serio correctivo por parte de un equipo que se jugaba el ascenso.
Llegó el domingo y los miembros del equipo aparecieron en el lugar de concentración en un estado que ni los más optimistas del lugar se atrevían a aventurar. El resultado contra Ondarroa no le merece al que escribe demasiados comentarios. Volvió a hacerse gala de un mal juego durante los primeros minutos, sólo que esta vez ante un equipo bastante mejor que Congelados J. Picazo que se jugaba la vida en el partido y así lo demostró desde el primer minuto. En Ondarroa se jugó uno de los mejores partidos de la temporada y se ganó; ayer no y se perdió. Creo que ni siquiera cabe atribuir la derrota de ayer a los excesos de las celebraciones de la noche anterior, ya que los errores o defectos cometidos por el equipo a lo largo del partido han sido recurrentes durante algunos partidos de la presente temporada y poco tienen que ver con la ingesta de más o menos litros de bebidas espirituosas.
Enhorabuena a todo el equipo por el ascenso y por el campeonato. Creo que todos debemos sentirnos partícipes de dichos éxitos en mayor o menor medida. No obstante, no me gustaría finalizar sin emplazar a todo el equipo a una última reflexión: creo que el ambiente que reinaba ayer domingo en el vestuario merece un serio análisis por nuestra parte, bien a nivel individual o colectivo, de cara a la temporada que viene, una temporada que, no me cabe la más mínima duda, será muchísimo más dura en todos los sentidos.
Buena semana a todos.
HM Borja
Etiquetas: Crónicas 2006-2007










